viernes, 21 de octubre de 2011

EL POEMA ERES TÚ. Deepak Chopra

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar.
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde afuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tu eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti.
7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o las emociones tóxicas. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la tierra.

MAMÁ SE HA VUELTO LOCA

      Cuando quieras animar a tus hijos o distraerles porque están peleando, haz algo ridículo y totalmente impropio de un padre.

      El humor es una droga fantástica. La risa libera un antidepresivo natural en nuestro cuerpo. Se trata de un remedio orgánico contra la tristeza, natural y económico.

- Imita a un gorila. Da saltos por la habitación arañando las paredes y emitiendo sonidos guturales. Eso les coge de sorpresa y les hace cambiar de humor. Enseguida estaréis todos haciendo el mono alrededor de la habitación con regocijo.

- Si están discutiendo, entra en la habitación con un cubo o un par de calzoncillos en la cabeza y sal de la habitación y sigue con tus tareas como si no pasara nada extraño. Tus hijos se quedarán atónitos y, enseguida, estallaran a carcajadas.

- Ponte algo extravagante, calcetines en las manos o cajas de zapatos en los pies, y actúa como si fuera normal.

- Habla de forma que no te entiendan pero actúa como si estuvieras hablando en un lenguaje normal. Haz preguntas o di una frase en el tono e inflexión habituales, pero empleando palabras sin sentido.

- Inventa una canción absurda

- Desplázate dando saltos hacia atrás, brincando o saltando a la pata coja en lugar de andar.

- Finge que eres un animal. Ponte a ladrar, a maullar o a imitar el canto del gallo. Seguramente no tendrás que animar a tus hijos a que se unan al juego.